Sin duda los jóvenes de hoy cuentan con
mayores ventajas y oportunidades que las
generaciones que los precedieron. No obstante,
también enfrentan otro tipo de situaciones,
como pueden ser de riesgo en cuanto a salud,
o de incertidumbre respecto a su inserción
al mercado laboral, que cada día solicita
mayor capacitación y formación profesional.
La educación es un derecho establecido
en nuestra Constitución Política a través
del Artículo 3º, que hace obligatoria la
educación de nueve años, correspondientes
al nivel básico (primaria y secundaria).
En los últimos años, la educación en México
ha tenido un gran avance, y son los jóvenes
quienes se han beneficiado en mayor medida.
€ Así, 97
por ciento de los y las jóvenes sabe leer
y escribir.
€ Entre las
mujeres, las diferencias en la escolaridad
se dan se acuerdo con el lugar de residencia.
En las áreas rurales, 93 por ciento de las
jóvenes sabe leer y escribir; en las áreas
urbanas, el porcentaje llega a 98.
€ La asistencia
escolar después de los 15 años es ligeramente
menor en el caso de las mujeres. La diferencia
se incrementa con la edad: en el grupo de
20 a 24 años, 19 por ciento de los jóvenes
sigue asistiendo a la escuela, y en cambio
sólo lo hace 16 por ciento de las mujeres.
€ 53.9 por
ciento de los jóvenes no ha concluido su
educación básica; para las mujeres, este
dato es ligeramente mayor (50.3 por ciento).
€ Las mujeres
jóvenes que estudian se concentran básicamente
en las áreas de educación y humanidades,
donde 59.5 por ciento de la matrícula es
femenina. En el otro extremo, sólo 15.6
por ciento de la matrícula en el área de
ciencias agropecuarias es femenina.
MENSAJE
DEL SANTO PADRE A LOS JÓVENES DEL MUNDO
CON OCASIÓN DE LA XVIII JORNADA MUNDIAL
DE LA JUVENTUD 2003 "
¡Ahí
tienes a tu Madre!" (Jn 19,27)
Para la XVIII Jornada Mundial de la Juventud
que celebraréis en las diversas diócesis
del mundo, he escogido un tema en relación
con el Año del Rosario: "¡Ahí tienes a tu
Madre!" (Jn 19,27). Antes de morir, Jesús
entrega al apóstol Juan lo más precioso
que tiene: su Madre, María. Son las últimas
palabras del Redentor, que por ello adquieren
un carácter solemne y constituyen como su
testamento espiritual.
En este tiempo amenazado por la violencia,
por el odio y por la guerra, testimoniad
que Él y sólo Él puede dar la verdadera
paz al corazón del hombre, a las familias
y a los pueblos de la tierra. Esforzaos
por buscar y promover la paz, la justicia
y la fraternidad. Y no olvidéis la palabra
del Evangelio: «Bienaventurados los que
trabajan por la paz, porque ellos serán
llamados hijos de Dios» (Mt 5,9).
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