Hay razones para creer que en el cerro
Tepeyac María vino en su cuerpo glorificado,
siendo sus manos físicas las que acomodaron
las rosas en la tilma de Juan Diego, lo
que hace a esta aparición muy especial.
Una increíble lista de milagros, curas e
intervenciones se le atribuyen. Es estimado
que cada año mas de 10 millones visitan
su Basilica, haciendo de su casa en la ciudad
de Mexico el Santuario Mariano mas popular
en el mundo, al igual que la iglesia católica
mas visitada después del Vaticano. La Fiesta
de Nuestra Señora de Guadalupe es celebrada
el 12 de Diciembre. En 1999, su santidad
Juan Pablo II, en su homilía durante la
Misa Solemne en la Basílica de Guadalupe
durante su tercer visita al santuario, declaró
la fecha del 12 de Diciembre con el rango
litúrgico de Fiesta para todo el continente
de las Américas.
Descrpción física y símetrica
de la Virgen
La imagen original de la Virgen de Guadalupe
estampada en el ayate del indio Juan Diego
cumple con esta perfección extraordinaria,
de acuerdo con el análisis que de la tilma
ha hecho el doctor Juan Homero Hernández
Illescas. Es patrón universal e intemporal
de perfección, equilibrio, balance, elegancia,
delicadeza y belleza. Al analizar la imagen
original de la Virgen de Guadalupe encontramos
el cuadrado de la proporción dorada. A partir
de éste aparecen más cuadriláteros y rectángulos
en toda la figura, así como formas verticales
y horizontales simétricas.
El Manto
El Día del Milagro El martes 12 de diciembre
de 1531 ocurrió la aparición de la Santa
Imagen de la Virgen de Guadalupe en el ayate
de Juan Diego. Ese mismo día, a las 10:40
de la mañana, tuvo lugar el solsticio de
invierno, que para las culturas prehispánicas
significaba: el Sol moribundo que vuelve
a cobrar vigor, el nacimiento del nuevo
Sol, el retorno de la vida. Para los indígenas
el solsticio de invierno era el día más
importante en su calendario religioso, era
el día en que el Sol vence a las tinieblas
y surge victorioso. Por esto no es casual
que precisamente en ese día la Virgen de
Guadalupe haya presentado a su Hijo Jesús
a los pueblos indígenas porque así ellos
pudieron comprender que Ella traía en su
seno al Dios verdadero. ¿Qué hay en el Manto
de la Virgen de Guadalupe? En el manto están
representadas las estrellas más brillantes
de las principales constelaciones visibles
desde el Valle del Anáhuac aquella madrugada
del 12 de diciembre de 1531. Allí están
las constelaciones completas, comprimidas.
No falta ni sobra alguna. Tampoco se interponen
unas a otras. Allí están las estrellas,
insistentes y agrupadas como en la realidad.
Deslumbrantes testimonian la grandeza del
milagro.
El nombre de Guadalupe
El origen del nombre Guadalupe siempre
ha sido motivo de controversias, y muchas
posibles explicaciones han sido dadas. Se
cree sin embargo como la mas acertada que
el nombre es el resultado de la traducción
del nahuatl al español de las palabras usadas
por la Virgen durante su aparición a Juan
Bernardino, el tío enfermo de Juan Diego.
Se cree que Nuestra Señora usó el término
azteca(nahuatl) de coatlaxopeuh, el cual
es pronunciado "quatlasupe" y suena extremadamente
parecido a la palabra en español Guadalupe.
Coa significando serpiente, tla el artículo
"la", mientras xopeuh significa aplastar.
Así Nuestra Señora se debió haber referido
a ella misma como "la que aplasta la serpiente."
dios-serpiente
Las Apariciones
Primera Aparición: "Era sábado
muy de madrugada cuando Juan Diego venía
en pos del culto divino y de sus mandatos
a Tlatilolco. Al llegar junto al cerrito
llamado Tepeyacac, amanecía; y oyó cantar
arriba del cerro;Se paró Juan Diego para
ver y dijo para sí: ³Por ventura soy digno
de lo que oigo?, Quizás sueño?, Me levanto
de dormir?, Dónde estoy? Estaba viendo hacia
el oriente, arriba del cerrillo, de donde
procedía el precioso canto celestial. Y
así que cesó repentinamente y se hizo el
silencio, oyó que le llamaban de arriba
del cerrito y le decían: ³Juanito, Juan
Dieguito.² Luego se atrevió a ir a donde
le llamaban. Llegado a su presencia , se
maravilló mucho de su sobrehumana grandeza:
su vestidura era radiante como el sol; el
risco en que posaba su planta, flechado
por los resplandores, semejaba una ajorca
de piedras preciosas; y relumbraba la tierra
como el arco iris. Se inclinó delante de
ella y oyó su palabra, muy suave y cortés,
cual de quien atrae y estima mucho. Ella
le dijo: ³Juanito, el mas pequeño de mis
hijos, dónde vas?²
Ella luego le habló y le decubrió su santa
voluntad. Le dijo: ³Sabe y ten entendido,
tú el más pequeño de mis hijos, que yo soy
la siempre Virgen María, Madre del verdadero
Dios por quien se vive: del Creador cabe
quien está todo: Señor del cielo y de la
tierra. Deseo vivamente que se me erija
aquí un templo, para en él mostrar y dar
todo mi amor, compasión, auxilio y defensa,
pues yo soy vuestra piadosa madre, a tí,
a todos vosotros juntos los moradores de
esta tierra y a los demás amadores míos
que me invoquen y en mi confíen; oír allí
sus lamentos y remediar todas sus miserias,
penas y dolores. Y para realizar lo que
mi clemencia pretende, ve al palacio del
Obispo de México y le dirás cómo yo te envío
a manifestarle lo que deseo, que aquí me
edifique un templo: le contarás puntualmente
cuanto has visto y admirado, y lo que has
oído. Ten por seguro que te lo agradeceré
bien y lo pagaré, porque te haré feliz y
merecerás mucho que yo recompense el trabajo
y fatiga con que vas a procurar lo que te
encomiendo. Mira que ya has oído mi mandato
hijo mío el mas pequeño, anda y pon todo
tu esfuerzo."
Segunda Aparición: ³Habiendo
entrado sin delación en la ciudad, Juan
Diego se fué en derechura al palacio del
obispo que era el prelado que muy poco antes
había venido y se llamaba Fray Juan de Zumárraga,
religioso de San Francisco, en seguida le
dió el recado de la Señora del Cielo; y
también le dijo cuanto admiró, vió y oyó.
Después de oír toda su plática y su recado,
pareció no darle crédito. En el mismo día
se volvió; se vino derecho a la cumbre del
cerrito, y acertó con la Señora del Cielo,
que le estaba aguardando: Niña mía, fuí
a donde me enviaste a cumplir tu mandato,
le vi y le expuse tu mensaje, así como me
advertiste;Le respondió la Santísima Virgen:
³Oye, hijo mío el mas pequeño, ten entendido
que son muchos mis servidores y mensajeros
a quienes puedo encargar que lleven mi mensaje
y hagan mi voluntad; pero es de todo punto
preciso que tu mismo solicites y ayudes
y que con tu mediación se cumpla mi voluntad.
Mucho te ruego, hijo mío el mas pequeño,
y con rigor te mando, que otra vez vayas
mañana a ver al Obispo. Dale parte en mi
nombre y hazle saber por entero mi voluntad:
que tiene que poner por obra el templo que
le pido. Y otra vez dile que yo en persona,
la siempre Virgen Santa María, Madre de
Dios, te envía.²
Tercera Aparición: Al día
siguiente, domingo muy de madrugada, salió
de su casa y se vino derecho a Tlatilolco.
Apenas llegó, hizo todo empeño para verle:
otra vez con mucha dificultad le vió; se
arrodilló a sus piés; se entristeció y lloró
al exponerle el mandato de la Señora del
Cielo, que ojalá que creyera su mensaje
y la voluntad de la Inmaculada de erigirle
su templo donde manifestó que lo quería.
el (Obispo) no le dió crédito y dijo que
no solamente por su plática y solicitud
se había de hacer lo que pedía; que, además,
era muy necesaria alguna señal para que
se le pudiera creer que le enviaba la misma
Señora del cielo.
Cuarta Aparición: Al día siguiente,
lunes, cuando tenía que llevar Juan Diego
alguna señal para ser creído, ya no volvió.
Porque cuando llegó a su casa, a un tío
que tenía, llamado Juan Bernardino, le había
dado enfermedad, y estaba muy grave. Por
la noche, le rogó su tío que de madrugada
saliera y viniera a Tlatilolco a llamar
a un sacerdote, que fuera a confesarle y
disponerle, el martes, muy de madrugada,
se vino Juan Diego de su casa a Tlatilolco,
dijo: ³Si me voy derecho, no sea que me
vaya a ver la Señora, y en todo caso me
detenga, para que lleve la señal al prelado,
La Señora del Cielo le ordenó luego que
subiera a la cumbre del cerrito, donde antes
la veía. Le dijo: ³Sube, hijo mío el
mas pequeño, a la cumbre del cerrito; allí
donde me viste y te dí órdenes, hallarás
que hay diferentes flores; córtalas, júntalas,
recógelas; en seguida baja y tráelas a mi
presencia.²Bajó inmediatamente y trajo
a la Señora del Cielo las diferentes flores
que fue a cortar; la que, así como las vió,
las cogió con su mano y otra vez se las
echó en el regazo, diciéndole: ³Hijo
mío el mas pequeño, esta diversidad de flores
es la prueba y señal que llevarás al Obispo.
Le dirás en mi nombre que vea en ella mi
voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú
eres mi embajador, muy digno de confianza.
Rigurosamente te ordeno que sólo delante
del Obispo despliegues tu manta y descubras
lo que llevas. Contarás bien todo; dirás
que te mandé subir a la cumbre del cerrito,
que fueras a cortar flores, y todo lo que
viste y admiraste, para que puedas inducir
al prelado a que dé su ayuda, con objeto
de que se haga y erija el templo que he
pedido.²
EL MILAGRO
Al llegar Juan Diego al palacio del Obispo,
les rogó que le dijeran que deseaba verle;
pero ninguno de ellos quiso, haciendo como
que no le oían, sea porque era muy temprano,
sea porque ya le conocían, Viendo Juan Diego
que no les podía ocultar lo que traía, y
que por eso le habían de molestar, empujar
y aporrear, descubrió un poco que eran flores;
y al ver que todas eran diferentes, y que
no era entonces el tiempo en que se daban,
se asombraron muchísimo de ello, lo mismo
de que estuvieran muy frescas, y tan abiertas,
tan fragantes y tan preciosas. Quisieron
coger y sacarle algunas; pero no tuvieron
suerte. Fueron luego a decirle al señor
Obispo lo que habían visto y que pretendía
verle el indito que tantas veces había venido;
el cual hacía mucho que por eso aguardaba,
queriendo verle. Cayó, al oírlo, el señor
Obispo en la cuenta de que aquello era la
prueba, para que se certificara y cumpliera
lo que solicitaba el indito. Desnvolvió
luego su manta, pues tenía en su regazo
las flores; y así que se esparcieron por
el suelo todas las diferentes flores, se
dibujó en ella de repente la preciosa imagen
de la siempre Virgen Santa María, Madre
de Dios, de la manera que está y se guarda
hoy en su templo del Tepeyacac, que se nombra
Guadalupe.
| NOTA: |
Información tomada
del libro: La Virgen de Guadalupe
Dr. Juan Homero Hernández Illescas,
Centro de Estudios Guadalupanos.)
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Todos
los relatos modernos de las apariciones
de Nuestra Señora a Juan Diego están
inspirados en el Nican Mopohua, o Huei
Tlamahuitzoltica, escrito en Nahuatl,
el idioma azteca, a mediados del siglo
XVI por el erudito indio Antonio Valeriano.
Desafortunadamente el original de esta
obra no ha sido encontrado. Una copia
fué publicada en nahuatl por primera
vez por Luis Lasso de la Vega en 1649
en la ciudad de México. |