Existen diversas tesis para explicar cómo
se formó el petróleo:
Una de ellas dice que surgió en el centro
de nuestro planeta debido a las grandes
temperaturas y reacciones químicas de las
rocas. Una hipótesis más reciente, sostiene
que este hidrocarburo nació en una época
primitiva de la tierra, cuando caían meteoritos
constantemente, mismos que con el tiempo
formaron depósitos de petróleo y gas natural.
De acuerdo con el padre Sahagún, el petróleo
se usaba, junto con otras sustancias, como
ungüento curativo.
Los antiguos mexicanos lo añadían a las
mezclas de tabaco que fumaban para aliviar
el cansancio o activar la digestión. Asimismo,
fue común que el chapopotli se mezclara
con axin, una sustancia extraída de ciertos
insectos, para crear un dentrífico y blanqueador
dental muy efectivo. Otro uso fue como aromático
ambiental y con fines rituales, al quemarlo
en los incensarios de casas y templos. El
petróleo sirvió además como pegamento, principalmente
en las construcciones. Todos estos usos
prosiguieron aún después de la conquista
española, ya que se ocupó como medicamento,
como medio de iluminación, como betún para
unir piedras o se quemaba frente a las imágenes
para adorarlas. En la época colonial se
elaboró la primera legislación para regular
la explotación de cualquier riqueza extraída
de la tierra, como el petróleo.
Expropiación petrolera
En 1938, México por fin era dueño de su
propio petróleo, pero el decreto de la expropiación
no fue una decisión aislada, sino la consecuencia
de una serie de acontecimientos que iniciaron
a principios de siglo, cuando se instalaron
en el país diversas compañías petroleras
extranjeras.
En México, el petróleo comenzó a extraerse
a partir de 1901 y las empresas extranjeras
se expandieron a principios de siglo, a
costa de la compra de terrenos por cualquier
medio y la explotación de sus trabajadores.
En 1912, Francisco I. Madero puso el primer
freno a las ya ricas compañías, al decretar
un impuesto sobre la producción petrolera.
Más tarde, Venustiano Carranza, en la Constitución
de 1917, estableció que la tierra y los
recursos naturales eran propiedad de la
Nación.
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Sin embargo, las compañías petroleras siguieron
cometiendo abusos y mantuvieron a sus trabajadores
en malas condiciones. Pasó el tiempo, de
vez en vez estallaron huelgas y los mexicanos
padecieron en carne propia la falta de combustible.
En 1937, el Presidente Lázaro Cárdenas,
luego de interceder varias veces como mediador
de conflictos entre trabajadores y empresas
petroleras, envió un informe a los empresarios:
Debían pagar 26 millones de pesos a sus
empleados por aumento de salarios y prestaciones.
Los inversionistas se negaron a pagar, impulsaron
una campaña internacional para desprestigiar
al gobierno, acusándolo de comunista y promovieron
la salida del país de alrededor de 500 millones
de dólares. Desafiaron a México y a los
mexicanos y como respuesta a su negativa
de pagar salarios justos y dar prestaciones
a los trabajadores mexicanos, el Presidente
Cárdenas decretó la expropiación petrolera.
Las relaciones entre trabajadores y empresas
quedaron rotas y el gobierno, con apoyo
de los trabajadores mexicanos, tomó las
instalaciones para reactivar la industria
petrolera que poco a poco se consolidó,
creándose instituciones para la investigación
y el desarrollo de tecnología. Se edificaron
refinerías, se exploró con éxito el mar,
se levantaron plantas petroquímicas y en
todo el país aparecieron gasolinerías, para
satisfacer las demandas de los mexicanos.
Lucy Domínguez
y José Luis Puertas
El siguiente texto es
parte del guión literario adaptado para
su publicación, del capítulo 1, titulado
Inducción, Petróleos Mexicanos, de la serie
de videos de la Franquicia Pemex que ha
generado la Gerencia de Estaciones de Servicio
para los franquiciatarios de la red.