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Como reacción lógica contra el
nuevo absolutismo, surgió incontenible en toda la
Nueva España lo que se ha dado en llamar el "Nacionalismo
Criollo", antecesor directo del nacionalismo mexicano.
Este nacionalismo tenía como característica un fuerte
amor por el territorio novohispano, así como a su
gente, liberalismo intelectual, libertad de comercio
que se incrementó paulatinamente.
La independencia norteamericana
de 1776 y la Revolución francesa de 1789 vinieron
a alimentar este fuego al mostrar que era posible
buscar cambios políticos. La oposición al absolutismo
crece en las conciencias y se empieza ha hablar abiertamente
de ella a partir de 1804, en que una famosa real célula
de réditos vencidos condenó a muchas familias criollas
y mestizas a la indigencia. Además cuando a partir
de 1796 a cause del bloqueo ingles los novohispanos
vieron que los barcos americanos los abastecían mejor
que la flota española, la independencia se vio como
necesaria y ventajosa.
En 1783 el Conde de Aranda, embajador
de España en Francia escribió al rey un informe secreto
sobra la situación en las colonias después de la independencia
norteamericana. Vislumbraba que el aparato político
estaba desgastado y que era urgente una radical reforma
política si no se quería que España perdiera de manera
definitiva su soberanía sobre sus posiciones. También
vaticinó que los Estados Unidos se convertirían en
una amenaza para el mundo hispánico y en concreto
para México.
El malestar contra la política real
era generalizado. En la última década del siglo XVIII
y primera del siglo XIX, brotaron conspiraciones como
hongos, buscando hacer realidad la independencia.
En 1793 se descubrió en Guadalajara
la conspiración de Montenegro. En 1794, en México,
la del contador Juan Guerrero, miembro del cabildo.
En 1799 se logró abortar la llamada "Rebelión de los
machetes" en la que participaron mestizos y mulatos
del centro y occidente del país.
Hasta julio de 1808 se sabe en México
la abdicación del rey y el posterior levantamiento
español. El virrey Iturrigaray percibe que cualquier
cosa puede pasar y convoca a la Real Audiencia del
Ayuntamiento, junto con las parcialidades y gremios
a discutir sobre la situación. El ayuntamiento, regido
por la clase media, declara que la soberanía, a falta
de monarca, recae en la nación por lo que debe convocarse
a todos los cabildos, erigir una "Junta Gubernativa"
separada de las de España y "guardar el reino" para
Fernando VII. Los españoles se dan cuenta que tales
proposiciones mermarían su poder y la Real Audiencia
se opone, proponiendo que se reconozca a la Junta
de Sevilla en España y que el virrey siga sus funciones
como antes. Iturrigaray vacila y el 15 de septiembre
de 1808 los españoles, lidereados por Gabriel del
Yermo apresan al virrey y nombran a un comandante
militar como nuevo virrey. Los criollos ven con claridad
que bajo el supuesto apego a la ley no hay más que
voluntad de poder y de privilegios. A partir de entonces
sus ideas se radicalizan.
A fines de 1808 es descubierta una
amplia conspiración dirigida pos los militares criollos
Michelena y Obeso, que son apresados. Fue una conspiración
de amplias ramificaciones, varias de las cuales, no
descubiertas, servirían para apoyar el pronunciamiento
de Hidalgo en 1810 y para darle cuerpo a la conspiración
de Querétaro. Las cosas han llegado a tal punto que
corren libelos que hablan abiertamente de independencia.
Fray Melchor de Talamantes expone que la independencia
es necesaria y provechosa, pues no se debe obediencia
a un rey preso y la Nueva España tiene todos los elementos
para procurar su propio sustento y felicidad. Como
rescoldo de la fracasada conspiración de Valladolid,
el corregidor Dominguez de Querétaro elabora nuevos
proyectos de independencia y pone al mando de su conspiración
al capitán Ignacio Allende, del regimiento de Dragones
de San Miguel, esta a su vez invita a participar al
cura de Dolores, Miguel Hidalgo, quien terminara encabezando
las reuniones.
La independencia estaba programada
para iniciar el 2 de octubre, pero el descubrimiento
prematuro de la conspiración obliga a Hidalgo a adelantarse.
Desgraciadamente, opta por la insurrección abierta
del populacho, aunque tenga que recurrir a excitar
el odio de castas.
El 15 de septiembre de 1810, convoca
a sus feligreses a levantarse en armas por "Fernando
VII" y en contra de los españoles que quieren entregar
a la Nueva España a Napoleón. En Atotonilco enarbola
el estandarte de Nuestra Señora de Guadalupe, agregando
así de manera deplorable un ingrediente de fervor
religioso a la consecución de un proyecto político.
Capturan San Miguel, Celaya, Salamanca e Irapuato.
Para posteriormente dirigirse a Guanajuato, donde
se produce la primera matanza de la guerra. En vano
Allende trata de moderarla. Posteriormente capturan
Valladolid de donde se dirigen a la ciudad de México
por Toluca. En monte de las cruces se le enfrenta
una escuálida tropa realista, que es fácilmente derrotada
por las tropas independentistas. Sin municiones, y
ante la proximidad de Calleja, Hidalgo se ve obligado
a regresar a Valladolid. En Aculco es interceptado
y derrotado por Calleja. Las innumerables huestes
de Hidalgo de desbandan. Hidalgo regresa a Valladolid
y enfila sus ataques a Guadalajara, donde para congraciarse
con la plebe emite decretos populistas y permite degollinas
de españoles. Allende riñe severamente con el e intenta
arrebatarle el mando
En Puente Calderón, el ejército insurgente
es nuevamente derrotado por Calleja y desbanda a los
independientes por todas partes. Hidalgo intenta huir
a Texas para reorganizarse, pero en Acatita de Baján
es traicionado y entregado al poder virreinal junto
con Allende, Aldama y Jimenez, todos fueron fusilados
terminando así la primera etapa de la independencia,
que apenas duró 8 meses.
A mediados de 1813, Morelos intentó
darle legalidad al movimiento con una dirección política
bien fundamentada, para eso creo el Congreso de Chilpancingo,
que aunque fue más o menos aceptado por los demás
insurgentes pronto generó rencillas y su único logró
fue redactar la Constitución de apatzingan que nunca
pudo ser puesta en vigor. En diciembre de 1813 Morelos
al frente de su mejor ejército intento retomar Valladolid,
pero fue derrotado por los realistas Llano e Iturbide.
A partir de ahí encadenó una serie de derrotas hasta
su captura y fusilamiento en 1815.
La conspiración pronto abortaría, pero
Iturbide tomo su nuevo mando como General de los Ejércitos
del Sur con su plan ya Forjado, independizar a México
de España. Tras unos breves combates con guerrero
invitó a esta a conferenciar y le propuso el plan
de Iguala para independizar a México de España. Iturbide
desplegó una hábil campaña diplomática que en 9 meses
logró lo que no habían realizado 10 años de guerra.
El Plan de Iguala estaba tan bien elaborado que logro
la adhesión de prácticamente la totalidad de los mandos
y tropas realistas e insurgentes, con los que se formó
el Ejército de las Tres Garantías que salvaguardaron
el Plan de Iguala y la Independencia.
El Plan de Iguala proclamaba la independencia
completa e inmediata respecto de España, agradando
a un tiempo a criollos y a insurgentes; proclamaba
también un trato igual para criollos y españoles,
atenuando con esto el temor de los peninsulares y
otorgando ventajas a indios, mestizos y criollos;
proclamaba la supremacía de la religión católica y
colocaba las tres garantías del plan en manos del
Ejército Trigarante.
Una bandera Tricolor (verde, blanco
y rojo) simbolizaría las Tres Garantías sobre las
que se fundaba el nuevo país, naciendo así la bandera
de México. Cuando en agosto de 1821 el nuevo virrey
Juan de O´Donojú llegó a veracruz, aceptó el hecho
consumado y firmó con Iturbide los Tratados de Córdoba
que otorgaban a México su independencia. El 27 de
septiembre el Ejército Trigarante hizo su entrada
en la capital entre la alegría de la población y el
28 de septiembre se proclamó formalmente la independencia
de México.
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