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A pesar de cientos de intentos por conseguir un equipo autonomo
de buceo, y a aparatos con mas o menos exito se considera
al ingeniero Emile Gagnan y al marino Jacques Yves Cousteau
como los padres del escafandrismo moderno. En su primera prueba
con este nuevo aparato,un joven deportista llamado Fréderic
Dumas, alcanzó los 63 metros una mañana de Julio del año 1.943.
A partir de entonces y sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial,
el auge del buceo creció cada día más.
En sus proncios el buceo partia de la idea de llevarse el
aire a cuestas, ya era conocida, pero faltaba encontrar la
forma de dosificarlo correctamente y a altas presiones ambientales.
Así nació el regulador, que es el corazón de todo el equipo
de buceo. Este sencillo pero ingenioso aparato, facilita aire
al buceador con gran fluidez, respondiendo fielmente a la
demanda respiratoria solicitada. El paso del tiempo ha coseguido
mejorar notablemente su funcionamiento, pero el concepto básico
del mismo sigue siendo el que idearon Emile Gagnan y Jacques
Yves Cousteau. El regulador moderno, más usado hoy en día
es el monotraquea. Consiste en una pieza (normalmente de latón
cromado), que va unida a la griferia de la botella. Esta es
la primera etapa. De aquí salen varias mangueras, una de las
cuales va unida al respirador. Esta es la segunda etapa.
Hasta los años 1950, el buceo está reservado para individuos
dotados tanto de habilidades acuáticas muy especiales, como
de un espíritu de aventura y riesgo no muy común para la mayoría
de los seres humanos.
En la época moderna el buceo comenzó en 1866cuando
Rouquayrol-Denayrouse patenta el primer regulador para equipos
abiertos, pero fracasa debido a limitaciones tecnológicas.
En 1937 los alemanes Klingert y Siebe patentan la primera
escafandra verdaderamente funcional , a la cual se le suministraba
aire desde la superficie a través de un largo tubo que simulaba
un cordón umbilical. En 1944 el ingeniero Emile Gagan y Jacques-Yves
Custeau desarrollan el primer regulador de demanda eficiente
y seguro, que permite al hombre moverse en las profundidades
con absoluta libertad. Posteriormente, en la década de los
50, los experimentos precontinentes de Custeau y Sealab de
G. Bond demuestran que el hombre puede vivir meses bajo la
superficie en estado de saturación. Pero es durante la década
de los 60 cuando se logran avances impresionantes en la fisiología
y la técnica que permiten al hombre respirar mezclas gaseosas
y le dan la oportunidad de alcanzar límites, hasta el momento
insospechados, de 400 metros de profundidad.
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